en Rincon de Pensar

El dolor crónico

Deja que te cuente mi experiencia, por si alguna vez te pasa

Todos nos ponemos malos alguna vez, pero no todos lo que se ponen malos tienen un dolor para el resto de su vida. 

Cuesta mucho aceptar ese momento en el que uno dice “efectivamente tengo un dolor crónico”. Por lo general, durante años, te pasas la vida hecho polvo en mayor o menor medida, pero con algunos momentos de tregua. 

El día crítico es cuando no consigues recordar cuando fue la última vez que el dolor hizo una pausa. A partir de ese día ya no se trata de si vas a sentir dolor o no, se trata de saber si será muy intenso o no.

Existe la química que tanto gusta a los médicos. Te atiborrarán a fármacos que, en el mejor de los casos, te aliviarán el dolor, pero no eliminarán la causa. Posiblemente pases por Unidades del Dolor que, por mi experiencia, reciben su nombre por el dolor que causan, no tanto por el que quitan

Entrarás en el club de los opiáceos y probablemente en el de los mórficos. Es un mal menor por el que se paga un precio, o mejor dicho, un alto precio.

Durante el primer mes tendrás náuseas y tal vez vómitos. Te aliviarán el dolor, pero pronto empezarás a descubrir los efectos secundarios y que solo se trata de flor de un día. Tendrás sensación de estar colgado, pero con el paso del tiempo eso cambiará. Lo que empezó siendo 20 mg pasan a ser 50 y más adelante 75. Lo peor de todo será que un día te darás cuenta que vas ciego de algo y aún así el dolor no desaparece

Llegarás a dejar trabajos simplemente porque “no puedes” y no te librarás de algún despido “por necesidades de ajuste”. Dependiendo de tu dolencia llegarás a hacer cosas que si las ves desde fuera causarían risa. Te esconderás para doblarte, para ponerte algún remedio que te haga más llevadero ese día que parece que no termina nunca

Una mañana lo mandarás todo a la mierda y le dirás al médico de cabecera que “se acabó”. Te dan la baja y entras en la zona de peligro. Por una parte sientes alivio, por otra temor, súmale algo de miedo, no poca desconfianza ante el futuro y acabas de llenar una coctelera de contenido incierto

Tal vez sin el esfuerzo del trabajo el dolor disminuya, pero ya ni desaparece ni lo hace la causa que lo origina. Tienes una enfermedad crónica y dolorosa. Al principio te pondrás a pensar en qué puedes hacer para ganarte la vida a pesar de la dolencia. Este es un pensamiento que es como el dolor, no cesa. Todos lo tenemos

El futuro es caprichoso y vete tu a saber por donde va a salir la vida. De todas formas, ya te aviso que confiar en los juegos de azar no es una alternativa viable

Prepárate para escuchar uno de los comentarios que te obligará a meter la mano en el bolsillo para no soltar un guantazo: “joer como vives” o “que bien te lo montas”. No hagas caso, el que lo dice no tiene cerebro para mucho más. Tampoco pasa nada si miras a tu interlocutor y le preguntas «¿tú eres retrasado?»

Un día te darás cuenta que no solo estás enfermo, sino que además estás “ejerciendo de enfermo”. Este es un punto crítico porque es el punto de partida del resto de tu vida. Si, has leído bien, DEL RESTO DE TU VIDA. Has cruzado esa línea en la cual eliges un planteamiento hasta que todo termine. Puedes elegir ser enfermo y demostrarlo, o ser enfermo e intentar sacar lo bueno que haya que sacar, Y SIEMPRE HAY ALGO POSITIVO QUE MOSTRAR

Cuando uno “ejerce de enfermo” puede ser como una bola de nieve que engorda a medida que rueda por la montaña. Te miras el ombligo, te das penas, pensarás que la vida es injusta y que se ha equivocado, que ibas para gurú o ministro y no puedes llegar ni a la mitad. Te preguntarás por qué a ti y no a otro o si Dios tiene que ver con esto. ¿Eso te aporta algo?. ¿Encuentras alguna respuesta?. ¿Mejoras?. ¿Disminuye el dolor? …. NO, por lo tanto son pensamientos estériles que no aportan nada y desgastan mucho (y deja a Dios en paz, sobre todo si nunca te has acordado de El) 

Como estás enfermo, sientes dolor. El dolor te incapacita y te hace sentir más enfermo. Para colmo de males aparece otra circunstancia no prevista: la autoestima cae en picado. No puedes ser útil a la sociedad, estás bloqueado físicamente, aparecerán reacciones de ira, el humor brillará por su ausencia y serás el causante de darle mala vida a tu pareja (el sexo acabó hace tiempo por culpa de la morfina salvo que tengas un plan B. No es el momento para hablar de eso)

¿Y ahora que?. ¿Mola que los demás sientan pena?. ¿Te gusta eso que los demás estén pendientes de ti?. ¿Piensas encerrarte en casa y hacer el doctorado para “ejercer de enfermo”?. ….. Ese sería el mayor error de tu vida

Es cierto que el tipo de dolencia que uno tiene es determinante. No todas las dolencias bloquean de la misma forma a quien la padece. No obstante, hay una trampa en la que no se debe caer y que te repetirán constantemente: “HAY GENTE QUE ESTA PEOR”

Si, es cierto, pero a ti te duele TU DOLOR, no el de los demás. La cuestión NO ES cuanto te duele o a qué horas, la cuestión es CUANTO TE BLOQUEA y a que horas, y esto no se puede medir. Con los demás uno puede ser solidarios, amigo, complice, colega o lo que sea, pero cada uno siente y lleva su propio dolor

Así que, si tu dolencia te permite una cierta actividad, no dejes de hacerla. No te pares, no renuncies. Tal vez ya no podrás montar a caballo o subir al Everest, pero si podrás pasear, ir a por el pan, ayudar a estudiar a tu hijo o nieto etc.

Claro que no es lo mismo. Por supuesto que hace unos años tenías unas expectativas muy superiores. Claro que vales para mucho mas, PERO ESE NO ES EL PROBLEMA. El problema es que «antes» tenías unas circunstancias y «ahora» tienes otras distintas. Aquí sobrevive el que se adapta y lo comprende. Si no te adaptas terminarás por reconocer tu ombligo mejor que tu propia casa

Todas las mañanas tienes derecho a 15 minutos de lloros y luego te pones a hacer las obligaciones que te hayas impuesto. ¿Cuales? ….. no lo sé. Yo sé cuales son las mías. Pasear al menos dos kilómetros, hacer la compra, nadar, estudiar mucho y sobre todo INTENTAR HACER ALGO POR ALGUIEN

Ir a por el pan no es menos tarea que subir el K2. El que sube al K2 lo hace porque tiene posibilidades. Tu vas a por el pan porque es la posibilidad que tienes a tu alcance, y no hay más. No le des más vueltas. Claro que te gustaría hacer otras cosas, pero la vida te ha echado órdago, injusto, pero órdago

En estas circunstancias el orgullo no existe y si existe, lo mejor que se puede hacer es tirarlo. Claro que podrías haber llegado a ser director general, astronauta o plusmarquista, pero ahora tienes que llegar al objetivo de vida que te has propuesto. Si no te pones objetivos la estarás tirando y ante eso solo hay una conclusión: NO SOLO EJERCES DE ENFERMO SINO QUE ADEMAS ERES GILIPOLLAS

Para ti la “dirección general” se ha convertido en recibir a tu pareja con una sonrisa. El viaje a Marte se ha convertido en ese paseo que sabes que tienes que dar y la plusmarca mundial ha pasado a ser ese ejercicio que te revienta hacer pero que no puedes dejar

No es indigno quedarse en un nivel inferior al que esperabas, lo indigno es tirar la toalla y no llegar a ningún nivel. Los demás te tratarán como tu les enseñes que tienen que tratarte. Si les enseñas que eres un enfermo te tratarán como tal, si les enseñas que has elegido VIDA te ayudarán a sentirte vivo

No puedes permitir que la única sensación que los demás reciban de ti es tu dolor. No permitas que el dolor sea tu seña de identidad. Pueden ver un gesto, una mueca cuando el tema se pone mal, pero hasta ese momento te han tenido que ver participar de la cena, charlar en el aperitivo, contar un chiste, alabar la belleza de una muchacha o muchacho que pasa a tu lado. En definitiva: TIENEN QUE VERTE VIVIR. El tiempo que te vean tienes que TRANSMITIR VIDA (jodida vale, pero vida)

Luego ya habrá tiempo de decir “me tengo que ir a casa”. Ni si quiera tendrás que dar explicaciones porque todos saben los motivos, pero hasta ese momento DA LO MEJOR DE TI, aunque sea durante diez minutos

¿Crees que morir es la solución? Yo no lo se. Desde que leí a Herman Hess siento un especial respeto por los suicidas. Si tu decisión es hacerlo, hazlo, pero no lo estés anunciando durante meses para nunca hacerlo. Hay pocas cosas más patéticas en la vida que esa. El que quiere cortarse el pelo se lo corta, el que quiere ir al cine va, el que quiere tomar una copa la toma, y el que quiere suicidarse se suicida. Y punto. Eso si, que sepas que tu último pensamiento será: ME HE RENDIDO Y PERDI LA BATALLA. ¿Y si ya le has dado al gatillo cuando lo pienses y resulta que es tarde? …….. no quiero estar en tu lugar si lo que eliges es abandonar

Y cuidado con tentar a la vida o a la muerte con esas acciones calculadas para que te descubran a tiempo: los cálculos pueden fallar. Además, si has llegado a planear que te salven es que realmente tienes más ganas de vivir que de morir, y tu sabes cuales son tus motivos

Transmite vida, transmite actos/hechos/actividad en la medida de tus posibilidades. No olvides que los demás sufren por saber que estás así, por lo tanto, no aumentes su sufrimiento con tus lamentos. Los lamentos nos los comemos y los cambiamos por un “que guapa/o estás hoy”.

Si no puedes con una montaña intenta rodearla. Si el reto es grande intenta hacerlo trozos más pequeños. No te pongas objetivos que sabes que no puedes cumplir, pero que esto no sea excusa para no ponerse objetivos. PONTE OBJETIVOS Y OBLIGACIONES A LA ALTURA DE TUS POSIBILIDADES

Los demás llegarán más lejos que tu, pero ellos no están en tus circunstancias. Seguro que a igualdad de circunstancias tu serías ejemplo para ellos

Este es mi consejo: QUE LOS DEMÁS NO TENGAN DE TI LA IMAGEN DE DOLOR. Proyectas lo que eres, y eres lo que proyectas, por tanto, no elijas ser dolor, ELIGE SER VIDA. Proyecta vida y recibirás vida, proyecta abandono y cuando te quieras dar cuenta no te acompañaran ni las moscas

Vivimos demasiado poco como para renunciar a nada. Yo doy por bien empleado el día si de 24 horas que tiene, soy capaz de trasmitir positividad al menos 8, que ya tendré tiempo de lamentarme las otras 16, eso si, a solas. Ya tendrás tiempo en «la eternidad» de estar cabreado y encima la vas a pasar tumbado ….. o hecho cenizas

Sabes tan bien como yo que la felicidad está en lo que damos a los demás sin esperar nada a cambio. Esto es algo que puede hacerse con dolor o sin él y ese “algo” no tiene porque ser un hecho grandioso, a veces basta con hacer alto tan simple como escuchar, como escribir, mandar un mensaje, valorar a quien te acompaña

Espero que sea cual sea tu dolencia sepas dar a los demás lo mejor de ti. Si lo consigues, EL GANADOR SERAS TU, no la enfermedad